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La enfermedad renal no recibe tanta atención como el cáncer y otras condiciones médicas. Sin embargo, al encontrarse en etapa terminal, puede resultar en gastos considerables y en problemas de calidad de vida. Habitualmente es tratada mediante diálisis o con un trasplante de riñón. Dada a la importancia de este tema en la salud pública, solicitamos al doctor Peter Fitzpatrick, nefrólogo y director médico de los Servicios de Diálisis de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, que nos aclarara ciertas dudas acerca de la enfermedad renal y las maneras de tratarla.

Doctor Peter Fitzpatrick
director médico de los Servicios de Diálisis de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida.

¿Cómo afecta la enfermedad renal al organismo?

La enfermedad del riñón impacta al cuerpo de muchas maneras. Tener esta patología, especialmente si hay derrame de proteína en la orina (proteinuria), aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca coronaria. Además, tener una afección renal incrementa el riesgo de muerte y complicaciones cardiovasculares al someterse a la cirugía. También se puede presentar calcificación excesiva en las arterias, causando enfermedad arterial periférica y complicaciones de mala circulación. La anemia es muy común entre las personas con dolencias renales, la cual tiene síntomas de fatiga y falta de aliento con el ejercicio y también puede causar insuficiencia cardíaca congestiva. Los pacientes que presentan este problema están expuestos a experimentar falta de apetito y náuseas, desnutrición y pérdida de masa muscular. Dado que los riñones tienen un papel importante en el metabolismo de la vitamina D y la regulación de los niveles de calcio y fósforo, los afectados por insuficiencia renal se encuentran en riesgo de desarrollar una enfermedad ósea que puede conducir a fracturas y dolor de huesos.

El funcionamiento endocrino también se ve perjudicado, pudiendo causar problemas con la fertilidad, la función sexual y la función tiroidea. A su vez, se pueden presentar problemas en el sistema nervioso, dando lugar a síntomas de entumecimiento en las extremidades (neuropatía) y confusión o letargo.

¿Existen otros factores de riesgo?

Además de la hipertensión, el factor de riesgo más común para el desarrollo de la insuficiencia renal es la diabetes. A menudo, la diabetes y la hipertensión ocurren juntas, incrementando en gran medida el riesgo de desarrollar insuficiencia renal. Con la actual epidemia de obesidad que estamos viendo, la hipertensión y la diabetes son cada vez más comunes. Otros factores de riesgo incluyen el tener una patología autoinmune, como el lupus, el uso prolongado de los medicamentos denominados AINEs (antiinflamatorios no esteroidales), los antecedentes familiares de enfermedad renal y el bajo peso al nacer.

¿Cuál es la relación entre la presión arterial alta y la insuficiencia renal?

La hipertensión arterial es una de las causas más comunes de insuficiencia renal. Una vez que la función renal se reduce, la presión arterial alta puede ser más difícil de controlar. Por lo tanto, controlar la presión arterial alta, antes de que resulte en pérdida de funcionamiento de los riñones, es un aspecto importante de la preservación de la función renal.

¿Podría describir los exámenes de sangre y orina que permiten detectar la enfermedad renal? ¿Quiénes deben hacerse estos exámenes y con qué frecuencia?

Hay exámenes estándar de laboratorio que se utilizan para detectarla. Estos incluyen un panel de química sanguínea, para evaluar el nivel de creatinina para la función renal. Otras pruebas son un análisis de orina y de albúmina en la orina en relación con la creatinina, para buscar marcadores de daño renal, especialmente proteínas y células sanguíneas en la orina. También puede ser necesaria una ecografía de los riñones si se encuentran anomalías en las pruebas estándar de laboratorio.

Las personas en buen estado de salud deben hacerse una prueba de detección cada uno a dos años, como parte de un examen médico de rutina. Quienes tienen riesgo de desarrollar enfermedad renal, tales como aquellos pacientes con diabetes o presión arterial alta, deben someterse a estos exámenes por lo menos anualmente.

¿Qué es la diálisis y para qué sirve?

La diálisis es un tratamiento médico para tratar a personas con insuficiencia renal. La diálisis realiza algunas de las funciones de los riñones normales, principalmente la eliminación de los residuos tóxicos y el exceso de líquidos del cuerpo.

¿Cuántos tipos de diálisis hay?

En términos generales, hay dos tipos de diálisis. La hemodiálisis se realiza con una máquina que bombea la sangre del afectado a través de un dializador, a veces llamado riñón artificial, y luego la devuelve al cuerpo. Sólo alrededor de 6 a 8 onzas de sangre se encuentran fuera del organismo en un momento dado. Este tipo de diálisis se hace generalmente en un hospital o centro de diálisis. Hay un pequeño número de enfermos que están en programas especiales donde se les capacita a ellos y a sus familias para hacer este tratamiento en sus hogares.

Otra forma de diálisis se llama diálisis peritoneal. La diálisis peritoneal se realiza infundiendo fluido de diálisis especial en el abdomen del enfermo, donde se mantiene durante unas horas para después ser drenado. Luego, se infunde más fluido fresco. Los residuos tóxicos y el exceso de líquido pasan desde las membranas que se encuentran en el abdomen al líquido y luego este es removido mediante el drenaje. Esta forma de diálisis se realiza principalmente por el paciente en casa, pero también se puede hacer en un hospital.

¿Qué tan efectivo es el resultado?

Ambos tipos de diálisis, la hemodiálisis y la diálisis peritoneal, son tratamientos muy efectivos para la insuficiencia renal. Las personas, que de otro modo morirían, son capaces de continuar llevando vidas productivas con el tratamiento de diálisis. Debe señalarse que la diálisis no cura la enfermedad renal; sólo es un sustituto de la función renal normal. Del mismo modo, la diálisis no trata a cualquiera de las otras condiciones que el paciente pueda tener, tales como enfermedades del corazón o diabetes. De hecho, la causa más común de muerte entre los usuarios de diálisis es la complicación del corazón o la enfermedad vascular.

¿Hay efectos secundarios de este tratamiento?

Los efectos secundarios más comunes de la diálisis están relacionados a problemas con la extracción de líquido. Algunas personas pueden experimentar descensos de su presión sanguínea cuando reciben el tratamiento. Otras se quejan de sentirse "lavadas", fatigadas o excesivamente cansadas después de la diálisis. Estos efectos secundarios tienden a ser menos comunes con diálisis peritoneal. Otros efectos secundarios posibles son debido a problemas en conseguir acceso al flujo de sangre del paciente. Los accesos de diálisis pueden llegar a infectarse o coagularse.

¿Cuáles son sus consejos para quienes se someten a diálisis?

Yo aconsejaría a todos los pacientes renales discutir sus opciones de diálisis con su nefrólogo mucho antes de que se necesite iniciar el tratamiento. Esta discusión debe comenzar por lo menos nueve a 12 meses antes de la diálisis, según sea necesario. Las personas deben decidir si quieren aplicarse la hemodiálisis o la diálisis peritoneal o incluso si el trasplante puede ser una opción para ellos. Si se elige la hemodiálisis, recomiendo encarecidamente que se haga una fístula para el acceso a la diálisis. La fístula debe ser creada por un cirujano vascular, quien va a conectar quirúrgicamente una arteria a una vena en el brazo, para lograr un recipiente de flujo alto. Las fístulas son el tipo de acceso más fiable y sin problemas para la hemodiálisis.

Una vez en diálisis, es muy importante someterse a restricciones en la dieta y en la ingesta de líquido. Se ha señalado que la mayoría de los problemas en la eliminación de líquidos son causados por el propio afectado, al comer demasiada sal y beber mucho líquido. Me gustaría incentivar a estos pacientes a trabajar estrechamente con la nutricionista, para optimizar su alimentación y ayudarlos a mantenerse lo más saludables posible. También me gustaría animarlos a recordar que, si bien la diálisis puede no ser perfecta, cada miembro del equipo de diálisis está trabajando para hacer lo mejor posible por cada uno. Las enfermeras de diálisis, los técnicos, dietistas, trabajadores sociales y nefrólogos son muy dedicados y quieren lo mejor para ellos.

Mayo Clinic

La Clínica Mayo es el primer y más grande grupo de medicina integrada del mundo. Médicos de todas las especialidades trabajan juntos para cuidar a los pacientes, unidos por sistemas comunes y por una filosofía: "las necesidades del paciente son lo primero". Más de 3.700 médicos, científicos e investigadores y un equipo de apoyo de 50.100 profesionales de la salud trabajan en la Clínica Mayo, institución que tiene unidades en Rochester, Minnesota; Jacksonville, Florida; y Phoenix/Scottsdale, Arizona. Juntas, estas tres unidades tratan a más de medio millón de personas cada año.





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