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La adecuada cantidad de proteína en la alimentación del bebé, permitirá su óptimo desarrollo físico y mental.


Durante el embarazo y hasta la lactancia, la madre es la que brinda los nutrientes y vitaminas que el bebé necesita para su adecuado crecimiento. Es sumamente importante que la madre mantenga una dieta balanceada durante estas etapas, así el menor recibirá todo lo que necesita para su desarrollo sano.

Si la madre no se alimenta adecuadamente, su cuerpo tomará los nutrientes disponibles para producir la leche del bebé, afectando su propio estado nutricional. Por lo que es necesario que aumente el consumo de la mayor parte de los nutrientes, principalmente de proteínas, calcio y hierro.

“Es vital que la madre desde el inicio del embarazo ajuste su consumo diario de proteína y otros nutrientes, para que el bebé tenga un crecimiento sano y acorde a su edad”, comentó el doctor Jorge Palacios, gastroenterólogo pediatra.

Beneficios de la lactancia materna para la salud del bebé y la madre
Estudios han registrado múltiples beneficios para el niño y la madre que aplican esta recomendación. La leche materna en menores disminuye la morbilidad infecciosa infantil, mejora el desarrollo motor y ayuda a prevenir las enfermedades en la vida adulta. Para la madre, favorece la pérdida de peso durante el período de postparto.

Durante los primeros seis meses de vida, el menor tiene exigencias nutricionales muy elevadas debido a su rápido crecimiento. Durante los primeros meses de vida es cuando este requerimiento es más alto, por lo que la leche materna presenta una mayor cantidad de proteínas en su composición. Conforme pasan los meses, esta necesidad de proteína disminuye, por lo que la cantidad en leche también lo hace. Es una respuesta natural que tiene el cuerpo de la madre a los requerimientos nutricionales de su bebé.

Los primeros alimentos después de los seis meses de edad del bebé
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los lactantes empiecen a recibir alimentos complementarios a los 6 meses, primero unas dos o tres veces al día entre los 6 y los 8 meses. Entre los 9 a 11 meses y los 12 a 24 meses, unas tres o cuatro veces al día, añadiéndoles aperitivos nutritivos una o dos veces al día, según se desee.

La alimentación complementaria debe ser suficiente, lo cual significa que los alimentos deben tener una consistencia y variedad adecuadas, y administrarse en cantidades apropiadas y con una frecuencia adecuada, que permita cubrir las necesidades nutricionales del niño en crecimiento, sin abandonar la lactancia materna.

“Es indispensable asegurar una alimentación con cantidades adecuadas de proteína, ya que esto influirá directamente en la salud que el niño tendrá en la vida adulta” concluyó el doctor Jorge Palacios, gastroenterólogo pediatra.





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