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Permanecer expuesto al sol sin protección es un riesgo que muchos no toman en serio, pues ignoran o prefieren no tomar en cuenta su asociación con el cáncer de piel. Sin embargo, ésta resulta ser la forma más común de cáncer en el mundo y una de las principales causas de muerte. A nivel mundial, alrededor de 3.5 millones de casos son diagnosticados al año, de los cuales, mueren unos 12.000 pacientes. Según estadísticas de la Sociedad Americana del Cáncer, uno de cada cinco norteamericanos desarrollará esta enfermedad en su vida.



Ahora, en la temporada primavera-verano, con más exposición solar, la Dra. Anokhi Jambusaria, dermatóloga con un especial interés en el cáncer de piel, de la Clínica Mayo de Jacksonville, Florida, explica algunos puntos importantes.

¿Qué es el cáncer de piel?

El cáncer de piel es cualquier crecimiento maligno en la misma. Genéricamente, hay dos tipos principales de este cáncer: melanoma y no-melanoma. Dentro del cáncer de piel no-melanoma, los dos tipos más comunes son el carcinoma de células basales y el carcinoma de células escamosas. El carcinoma de células basales es el más diagnosticado en cualquier órgano a nivel mundial, siendo más común que el cáncer mamario, pulmonar e incluso de colon. En tanto, el carcinoma de células escamosas es el segundo cáncer más frecuentemente diagnosticado en el mundo.

¿Qué es el melanoma?

El melanoma es la forma más mortífera de cáncer en la piel ya que tiene más probabilidades de propagación a distintos órganos. Otros cánceres de piel, muy raramente, se diseminan a zonas diferentes de la superficie de la piel. La capacidad que tiene el melanoma de hacer metástasis lo convierte en el más letal. El melanoma se distingue de otros cánceres de piel por ser, a menudo, aunque no siempre, una proliferación de células pigmentadas. Pero también se puede originar en distintas partes del tejido mucoso, incluyendo cabeza y cuello, así como en el tracto gastrointestinal. Asimismo, puede aparecer en la parte inferior de las palmas de las manos y plantas de los pies, lo que, por lo general, no ocurre en otros tipos de cáncer de piel.

¿Cuáles son los síntomas de este tipo de cáncer?

Regularmente las personas notan un crecimiento nuevo o que algo está cambiando en su piel. Esto es lo que sucede de primero. Típicamente, este cáncer tiende a ser asintomático, lo que significa que no da ningún indicio. Algunas veces, este crecimiento puede sangrar y otras doler un poco cuando se le presiona.

¿Cuáles son los tratamientos para los distintos tipos de cáncer de piel?

Los tratamientos para el cáncer de piel son individualizados al paciente, así como el tipo de cáncer y cómo se ve al microscopio. Para cánceres pequeños y recientes, se puede realizar un tratamiento a menudo tópico o de raspado simple. Para cánceres ligeramente más agresivos, su médico puede recomendar que se elimine la lesión quirúrgicamente.

¿Qué posibilidades de cura tiene un paciente frente a la aparición de un melanoma?

En la fase 1, el porcentaje de cura de un melanoma es de alrededor del 95%, por lo que detectarlo a tiempo resulta clave. Un melanoma más denso (grueso, abultado), que está aún confinado en la piel, y no se ha extendido a los ganglios linfáticos o al resto del cuerpo (fase 2), tiene también una posibilidad de cura bastante alta, cerca del 70 al 80%. Un melanoma en fase 3, es decir, cuando se ha “escapado” de la piel a los ganglios linfáticos – y distinguimos aquí las fases A, B y C, dependiendo de cuántos ganglios estén invadidos – la tasa de curación decae fuertemente a niveles de apenas un 20% si hay muchos ganglios implicados, contra niveles más altos; de 60 a 70% si sólo es uno. Un melanoma en fase 4, es aquel que salió de los ganglios y se ha extendido a órganos distantes del cuerpo. En este caso, la supervivencia es muy baja; puede ser un promedio de unos meses hasta un año, aunque las nuevas terapias están permitiendo mejorar estas cifras.

¿Cómo influye la exposición al sol en contraer esta enfermedad?

La exposición al sol es un factor de riesgo muy importante en el desarrollo del cáncer de piel. La exposición que una persona tuvo en su infancia y, en particular, una historia de quemaduras solares con ampollas, son factores sustanciales. Sin embargo, la mayoría de los médicos estarían de acuerdo en que es importante minimizar la exposición al sol en la adultez, lo que puede también ayudar a disminuir el riesgo de contraer este cáncer.

¿Hay personas con mayor riesgo que otras?

Los genes son importantes, por lo que también puede haber una predisposición congénita a contraer cáncer de piel. Hay ciertos grupos de pacientes que tienen más probabilidades de sufrir estos cánceres. Por ejemplo, las personas de piel muy clara, que tienden a quemarse muy fácilmente antes de broncearse, tienen mayor riesgo. Regularmente, estos sujetos tienden a ser pelirrojos y de ojos azules. Pero también se puede dar cáncer de piel en personas morenas, como hispanos, asiáticos del este y afroamericanos, aunque en mucho menor cantidad. En realidad, cualquier persona puede desarrollar cáncer de piel.

¿Qué otros factores pueden influir?

El lugar donde se vive también juega un papel muy importante en el riesgo de desarrollar cáncer en la piel. Los rayos ultravioleta, que son los que lo causan, son más fuertes en zonas cercanas al ecuador, y se debilitan cuanto más lejos del ecuador se esté.

La altitud también es un factor significativo; por lo que, las personas que viven muchos años en una gran altitud tienden a estar más expuestas a la luz UV que aquellas que viven a menores altitudes o a nivel del mar. Por ende, esto debe tenerse en cuenta cuando alguien quiera determinar su riesgo de contraer cáncer en la piel.

¿Cómo debemos protegernos de la radiación solar?

Los aspectos más destacados de la protección solar para la práctica del “sol seguro” son:

  • Aplicar protector solar cuyo factor de protección solar (SPF) sea 30 como mínimo y asegurarse que tenga un amplio espectro protector, esto es, que proteja tanto contra la radiación UVA (menos nociva y llega en mayor cantidad a la tierra) como UVB (más nociva pero la capa de ozono absorbe la mayor parte de los rayos).
  • Aplicarlo aproximadamente 30 minutos antes de exponerse al sol y volver a aplicar cada dos horas e inmediatamente después de nadar o sudar en exceso. El protector solar “a prueba de agua o sudor” es un mito.
  • Aplicar una cantidad, equivalente a la de un vaso de trago pequeño, a todo el cuerpo, incluso debajo de la ropa. Una persona de contextura normal debiera aplicarse unos 50 cc en todo el cuerpo, de pies a cabeza.
  • Convertir la aplicación de protector solar en una rutina. Las mujeres deben aplicarlo diariamente bajo el maquillaje.
  • Invertir en un lindo sombrero, de borde ancho, que cubra no sólo la cabeza sino también las orejas y la parte posterior del cuello y ¡usarlo! junto con gafas de sol. Para actividades al aire libre existe actualmente en el mercado la llamada “ropa protectora del sol” (sun-protective clothing), cuyas telas están tratadas con protector solar. Con ello se reduce la cantidad de crema protectora solar que es necesario aplicar sobre la piel.
  • Tener presente que los rayos solares alcanzan su mayor intensidad entre las 10:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde. Por ello, es preferible realizar las actividades antes o después de este período.

¿Cuándo se debe acudir a un médico para prevenir el cáncer de piel?

Es recomendable que toda persona que esté en la pubertad y entrando a su adultez sea examinada por un dermatólogo para una evaluación de riesgo, particularmente si tiene un antecedente familiar de cáncer de piel o un historial de excesiva exposición al sol. Basado en los hallazgos del examen, el médico le recomendará la frecuencia con la cual debe examinarse. Todo depende del riesgo de cada persona.

Mayo Clinic



La Clínica Mayo es el primer y más grande grupo de medicina integrada del mundo. Médicos de todas las especialidades trabajan juntos para cuidar a los pacientes, unidos por sistemas comunes y por una filosofía: "las necesidades del paciente son lo primero". Más de 3.700 médicos, científicos e investigadores y un equipo de apoyo de 50.100 profesionales de la salud trabajan en la Clínica Mayo, institución que tiene unidades en Rochester, Minnesota; Jacksonville, Florida; y Phoenix/Scottsdale, Arizona. Juntas, estas tres unidades tratan a más de medio millón de personas cada año





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