Pasajinak
es una marca de lácteos que construye su identidad a partir del territorio y la
tradición. Su nombre proviene del idioma kaqchikel y significa “Valle de
Pasto”, una referencia directa al entorno natural donde se origina la calidad
de sus productos.
En
la cosmovisión kaqchikel, los nombres reconocen el espíritu de los lugares. El
valle simboliza comunidad y refugio; el pasto, alimento y vida. Este
significado inspira a Pasajinak, que basa su propuesta en procesos donde el
respeto por la tierra, el bienestar animal y los ciclos naturales son
fundamentales.
El
pasto cumple un rol clave en el equilibrio del ecosistema: protege el suelo, lo
nutre y alimenta a los animales. A partir de ese cuidado responsable se origina
la materia prima que da vida a los productos Pasajinak, elaborados bajo
prácticas que priorizan la calidad desde el origen.
“Creemos
que un buen producto comienza mucho antes de llegar a la mesa. Empieza en la
tierra, en el cuidado del pasto y en el respeto por los animales y por los procesos
naturales”, señala Regina de Marroquín, Gerente Administrativa de Pasajinak.
Al
elegir un nombre en lengua kaqchikel, Pasajinak reafirma su compromiso con la
herencia cultural y el territorio. La marca busca poner en valor el
conocimiento ancestral que reconoce que la calidad se construye desde la raíz y
se consolida con trabajo constante y responsable. Más allá de un nombre,
consolida una identidad que conecta paisaje, tradición y alimento, ofreciendo
productos lácteos que reflejan equilibrio, frescura y origen, además de honrar
su tierra para ofrecer calidad que se siente.
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