Las mujeres emprendedoras no necesitan ser
descubiertas. Necesitan que el ecosistema evolucione al mismo ritmo que sus
negocios.
En América Latina y el Caribe, el emprendimiento
femenino ya no es una promesa: es una realidad. Según el estudio de Mastercard Empoderamiento para Todas: Apoyando a Mujeres
Emprendedoras, el 75% de las
mujeres en la región ha considerado iniciar un negocio, una cifra casi idéntica
a la de los hombres (76%). Esta paridad, la más alta a nivel global, confirma
que el talento, la ambición y el liderazgo de las mujeres ya están presentes en
nuestra economía.
Pero también revela algo más profundo: las
mujeres están emprendiendo de manera distinta.
Cada vez más mujeres construyen negocios
completamente digitales. Freelancers, creadoras de contenido y emprendedoras
independientes están convirtiendo plataformas digitales en su principal fuente
de ingresos. El LAC Consumer Trends 2026 muestra que más de 46 millones
de personas en América Latina operan como trabajadores independientes por
encargo y que la economía de creadores podría superar los $98 mil millones
hacia 2033, impulsada por modelos de ingresos flexibles y múltiples fuentes de
trabajo.
Para muchas mujeres, este modelo no solo reduce
barreras de entrada, sino que ofrece la flexibilidad necesaria para
compatibilizar el emprendimiento con responsabilidades de cuidado. No es casual
que el mismo estudio Empoderamiento para Todas identifique el cuidado
infantil como el principal desafío para emprender en la región: el 39% de las
mujeres lo señala como su mayor obstáculo, muy por encima del promedio global.
La intención emprendedora existe. El desafío es el
entorno.
El estudio también evidencia que el acceso al financiamiento sigue
siendo la principal barrera para convertir esa intención en negocios
sostenibles, seguido de la falta de formación en tecnología y gestión
empresarial. A esto se suma una nueva dimensión crítica: cómo avanzar en la
digitalización sin quedar expuestas a fraudes o ciberataques.
Hoy los negocios liderados por mujeres dependen
cada vez más de su presencia en redes sociales y plataformas digitales. Según
el LAC Consumer Trends 2026, el 80% de los consumidores en América
Latina compra a través de redes sociales y el 70% descubre nuevos productos en
estos espacios. En este contexto, la visibilidad, la reputación y la confianza
digital se convierten en activos esenciales y frágiles. Un fraude, un
ciberataque o la pérdida de una cuenta pueden interrumpir ingresos de forma
inmediata y dañar años de trabajo.
Apoyar a las pymes lideradas por mujeres exige ir
más allá de la inspiración. Requiere soluciones concretas: herramientas que
impulsen la digitalización, fortalezcan su salud financiera y protejan lo que
están construyendo mientras escalan.
En Mastercard, este entendimiento ha redefinido
nuestro enfoque hacia las pymes. En una región donde el 62% de los consumidores
ya utiliza pagos digitales de forma regular, trabajamos para habilitar una
participación plena en la economía digital, integrando pagos, acceso al
crédito, educación financiera y protección.
Parte de este enfoque incluye herramientas que
fortalecen la presencia digital de las pequeñas empresas. Un ejemplo es el
Optimizador de Presencia Digital (DPO), desarrollado por Beedigital, que
permite administrar de forma centralizada la información digital del negocio: horarios,
datos de contacto, reputación y reportes de visitas, facilitando que las pymes
sean encontradas con mayor facilidad en internet. La plataforma conecta el
negocio con hasta 50 espacios digitales, incluidos directorios, mapas, herramientas
de inteligencia artificial y especialmente Google My Business.
Este compromiso también se refleja en la evolución
de nuestra suite de soluciones para pymes, que hoy incorpora capacidades de
ciberseguridad como My Cyber Risk e Identity Theft Protection,
ayudando a que los negocios liderados por mujeres crezcan digitalmente con
mayor confianza.
El enfoque se complementa con iniciativas
impulsadas desde el Mastercard Center for Inclusive Growth, como Strive
Women, así como alianzas con MicroMentor y Fundación Capital, que
fortalecen la salud financiera, la educación digital y el acceso al
financiamiento. Programas como el INCAE Virtual Accelerator y Entrepreneur’s
Odyssey amplían el acceso a herramientas estratégicas y conocimiento de
clase mundial.
Cuando las mujeres cuentan con herramientas
financieras, digitales y de protección adecuadas, fortalecen sus empresas y
generan un efecto multiplicador en sus comunidades.
La pregunta es si el
ecosistema está respondiendo con la misma velocidad y profundidad. Este año,
bajo el lema de Empoderar a todas las mujeres y las niñas, el llamado es claro:
crear oportunidades reales requiere acciones concretas.
María Barreiros de
Juste
Vicepresidenta Senior, Productos Comerciales y Soluciones para pymes, Mastercard América Latina y el Caribe

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