En el marco del mes del trabajo, historias como la de Ashby Guardado ponen en perspectiva el valor del esfuerzo, la perseverancia y la búsqueda de oportunidades para construir un mejor futuro.
Nacido en San Marcos, Ashby Guardado es Ingeniero en
Sistemas especializado en desarrollo de software y actualmente se desempeña
como líder técnico en VML Guatemala, una de las agencias de tecnología y
creatividad más importantes a nivel global. Su historia, sin embargo, comenzó
lejos de las oficinas corporativas y de la industria tecnológica.
El valor del trabajo duro y el primer acercamiento a
la tecnología
Ashby creció en un hogar liderado por su madre, siendo
el menor de seis hermanos. Luego de la separación de sus padres, su madre y sus
hermanos mayores asumieron la responsabilidad económica del hogar.
“Mis tres hermanos mayores trabajaron durante años como panaderos. Es un oficio muy exigente, que requiere disciplina y mucho esfuerzo, y lamentablemente era poco remunerado en el lugar donde vivíamos”, recuerda.
A los 15 años, entendió que también debía aportar,
pero sus opciones eran limitadas: trabajar en la panadería familiar o ayudar en
el negocio de su cuñado, por lo que decidió hacer ambas cosas. Durante las
vacaciones trabajaba en la panadería y los fines de semana colaboraba en un
café internet, sin dejar de lado sus estudios, convencido de que la educación
sería clave para abrirse camino.
Fue precisamente en ese café internet donde descubrió
su interés por la tecnología. A diferencia del trabajo físico en la panadería,
encontró un espacio donde el aprendizaje era constante y el acceso a la
información, ilimitado. Aunque el ingreso era bajo, ese entorno le permitió
explorar redes, videojuegos, diseño y programación. “Aprender algo nuevo
cada día me daba mucha satisfacción y se volvió algo muy importante al pensar
en mi futuro”, comentó.
Una apuesta arriesgada impulsada por la curiosidad
Al finalizar el diversificado, tenía claro que quería
dedicarse a la tecnología. También entendía que, si permanecía en San Marcos,
sus oportunidades serían limitadas. Con esa convicción, entre los 19 y 20 años
tomó la decisión de mudarse a la Ciudad de Guatemala.
Llegó sin contactos y con recursos muy limitados. Para
sostenerse en sus primeros días, vendió uno de sus objetos más preciados: su
PlayStation 2. Ese dinero le permitió sobrevivir mientras aplicaba a un call
center, donde el proceso incluía un mes de capacitación sin goce de sueldo,
un riesgo que estuvo a punto de dejarlo sin recursos, pero que finalmente le
aseguró el empleo.
Aunque este trabajo le ayudaba a cubrir sus gastos, lo
mantenía lejos de su meta de convertirse en programador. Impulsado por su
curiosidad, desarrolló de forma autodidacta un chat interno básico para
comunicarse con sus compañeros. Esta iniciativa llamó la atención de la
empresa, que decidió trasladarlo al área de desarrollo, donde trabajó y
aprendió durante cinco años.
La llegada a las “ligas mayores”
En busca de nuevos retos, Ashby aplicó a VML
Guatemala. Desde el inicio fue consciente de que aún tenía mucho por aprender. “Cuando
me entrevistaron me dijeron: ‘Éstas son las ligas mayores’. Lo entendí de
inmediato. Entré con miedo, pero con muchas ganas de aprender y aportar”, recuerda.
Ingresó como desarrollador Back-End, pero rápidamente
amplió su experiencia hacia Front-End y bases de datos. Desde hace más de 4 años
ocupa el rol de líder técnico, liderando un equipo multidisciplinario.
"Como líder técnico, Ashby destaca por gestionar
eficazmente a un equipo diverso en roles y edades, apoyándose fuertemente en
sus habilidades blandas. Su inteligencia emocional y empatía facilitan la
comunicación tanto con sus compañeros como con los clientes, asegurando que las
instrucciones y prioridades se comprendan con claridad. Esta madurez
profesional, poco común a su edad, ha sido clave para liderar con éxito
proyectos de gran relevancia para VML Guatemala”, recalcó Roger Kühn, Sr. project manager en VML
Guatemala.
Dentro de la empresa, uno de los aprendizajes más
valiosos ha sido el trabajo en equipo y la cultura de compartir conocimiento. “Aprendí
sobre humildad. Entendí que siempre hay algo nuevo que aprender y que el
conocimiento crece cuando se comparte”, destaca.
Un mensaje desde la experiencia
En el contexto del mes del trabajo, la historia de
Ashby refleja cómo el acceso a oportunidades, el aprendizaje constante y la
determinación pueden cambiar el rumbo de una vida.
Hoy, atribuye sus logros a la confianza que otros
depositaron en él, al apoyo de su esposa y a los valores inculcados por su
madre.
Su trayectoria, que inició entre hornos de panadería y
computadoras de un café internet en San Marcos, deja un mensaje claro para los
jóvenes guatemaltecos: “Traten de aprender algo nuevo cada día. Hoy hay más
herramientas para hacerlo de forma autodidacta. Sean disciplinados y
constantes; ese esfuerzo siempre da resultados”.
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