Atria Gallery inicia una nueva etapa para la escena artística guatemalteca con la apertura de un espacio dedicado al arte contemporáneo dentro del Hotel Barceló Guatemala City. La galería nace con una propuesta que busca conectar a artistas, coleccionistas, curadores, instituciones y públicos diversos a través de proyectos expositivos centrados en la investigación visual, la calidad curatorial y el diálogo entre lenguajes contemporáneos.
Su exposición inaugural, Horizonte y Latido, reúne obra de cuatro artistas guatemaltecos: Ronald García, Mónica Torrebiarte, Jorge Chavarría y Atahualpa García. La muestra plantea un recorrido por distintas aproximaciones a la materia, la memoria, la imagen, el símbolo y el territorio, articulando prácticas que van desde la pintura y el dibujo hasta la fotografía histórica, el collage, el grabado, la experimentación objetual y la construcción de imaginarios contemporáneos.
Una galería entre arte, hospitalidad y circulación cultural
Ubicada en el interior del Hotel Barceló Guatemala City, Atria Gallery propone una relación particular entre el arte contemporáneo y los espacios de hospitalidad. Esta ubicación permite que la producción artística guatemalteca se encuentre con públicos locales, visitantes internacionales, coleccionistas y viajeros que transitan por uno de los sectores urbanos más activos de la capital.
Más que funcionar únicamente como sala de exhibición, la galería se presenta como una plataforma para fortalecer el ecosistema artístico del país. Su visión incluye acompañamiento a artistas, promoción del coleccionismo, desarrollo de proyectos curatoriales y generación de experiencias que permitan una lectura más cercana de las prácticas contemporáneas.
En ese sentido, Atria Gallery se suma a una conversación importante dentro del arte guatemalteco: la necesidad de crear espacios que no solo exhiban obra, sino que también contribuyan a construir contexto, formar públicos y ampliar los canales de circulación para artistas de distintas generaciones.
Horizonte y Latido: una exposición inaugural con lectura simbólica
El título de la muestra, Horizonte y Latido, funciona como una declaración curatorial. El horizonte remite a la idea de posibilidad, apertura y futuro; el latido, en cambio, sugiere presencia, cuerpo, sensibilidad y energía vital. Ambos conceptos permiten pensar la exposición como un punto de partida: una galería que mira hacia adelante, pero que reconoce la importancia de la memoria, la materia y la identidad en la construcción artística.
La selección de artistas permite establecer un diálogo entre prácticas diversas. No se trata de una exposición homogénea en términos técnicos, sino de una muestra que propone cruces entre disciplinas y generaciones. El dibujo se encuentra con la fotografía análoga; la investigación culinaria se desplaza hacia el lenguaje plástico; el objeto cotidiano se transforma en soporte de memoria; y la línea, la materia y el símbolo se convierten en vehículos para pensar el entorno.
Ronald García: de la materia gastronómica al lenguaje plástico
Ronald García, reconocido por su trayectoria en la alta pastelería, presenta en esta exposición una faceta artística que ha desarrollado de manera paralela a su trabajo gastronómico. Su práctica visual traslada al campo plástico una preocupación central en su investigación culinaria: la transformación de la materia.
En su obra aparecen referencias orgánicas, símbolos vinculados a la identidad cultural guatemalteca y procesos que dialogan con la memoria, el origen y la permanencia. Esta aproximación permite leer su producción desde un lugar híbrido, donde la sensibilidad de la alta pastelería —con su atención al volumen, la textura, el color, la temperatura y la composición— se desplaza hacia una exploración expresionista de carácter visual.
| @ronaldgarcia.gt |
El trabajo de García en gastronomía ha sido documentado por su énfasis en ingredientes nativos, técnica rigurosa e interpretación de la cultura guatemalteca desde la repostería contemporánea. Esa base conceptual permite comprender mejor su transición hacia una práctica artística que mantiene la misma pregunta de fondo: cómo traducir territorio, memoria e identidad en una forma sensible.
Mónica Torrebiarte: memoria material y poética del objeto
La obra de Mónica Torrebiarte se sitúa en un territorio multidisciplinario que incluye pintura, grabado, escultura, collage, instalación y diseño de joyería. Su práctica se caracteriza por una atención particular a los objetos cotidianos, a los materiales reutilizados y a aquellos elementos que suelen quedar fuera de las jerarquías tradicionales del arte.
En su trabajo, el material descartado no aparece como residuo, sino como archivo. Cada objeto carga una historia, una huella de uso, una temporalidad. Al incorporarlos en sus piezas, Torrebiarte desplaza la mirada del espectador hacia aquello que normalmente pasa desapercibido y propone una lectura donde sostenibilidad, memoria y espacio público se encuentran.
| @monicatorrebiarte |
Su obra dialoga con preocupaciones contemporáneas sobre el consumo, la permanencia de los objetos y la posibilidad de resignificar lo cotidiano. En lugar de imponer una lectura cerrada, sus piezas abren preguntas sobre el valor simbólico de los materiales y sobre la capacidad del arte para recuperar lo que parecía haber perdido función.
Jorge Chavarría: fotografía histórica y contemporaneidad
Jorge Chavarría es uno de los artistas guatemaltecos que ha trabajado con mayor profundidad en el rescate y actualización de procesos fotográficos históricos. Su práctica incorpora técnicas como el colodión húmedo, la cianotipia y el daguerrotipo, procedimientos del siglo XIX que exigen un dominio técnico preciso y una relación casi artesanal con la imagen.
La relevancia de su obra radica en que no utiliza estas técnicas como simple nostalgia visual. En su caso, la fotografía histórica se convierte en una herramienta contemporánea para abordar temas como identidad, género, paisaje, cultura y fenómenos sociales. Su sitio oficial describe su trabajo como una exploración de género, cultura, identidad, naturaleza y fenómenos sociales, mientras que Fundación Rozas Botrán ha destacado su uso de daguerrotipos, colodión húmedo y cianotipia dentro de su discurso fotográfico.
| @wetplategt |
En un contexto dominado por la imagen digital inmediata, la obra de Chavarría recupera la lentitud del proceso fotográfico. Cada imagen exige preparación química, tiempo de exposición, manipulación técnica y una relación física con el soporte. Esa materialidad devuelve a la fotografía su condición de objeto, no solo de registro.
Atahualpa García: dibujo, misticismo y arquitectura de la línea
Atahualpa García representa una generación más reciente de artistas guatemaltecos que han encontrado en el dibujo una base conceptual y formal para construir universos propios. Su trabajo se caracteriza por una línea minuciosa, referencias a antiguos grabados, atmósferas simbólicas y personajes de apariencia etérea que habitan espacios entre lo anatómico, lo natural y lo espiritual.
Su obra trabaja con imaginarios vinculados al misticismo, la mitología y la trascendencia. La línea no aparece únicamente como recurso gráfico, sino como estructura de pensamiento. A través de ella, el artista organiza cuerpos, paisajes, símbolos y tensiones visuales que generan composiciones de alta densidad narrativa.
| @atahualpa__garcia |
Durante su trayectoria se ha destacado su inclinación hacia el dibujo y la evolución de una obra que comenzó desde lo monocromático hacia nuevas exploraciones con acrílico, color y formatos más amplios. Esa transición permite ubicar su práctica en un momento de expansión, donde el dibujo conserva su centralidad, pero comienza a dialogar con la pintura mural y otras escalas de intervención.
Una exposición sobre materia, memoria e identidad
El valor de Horizonte y Latido está en la forma en que articula obras con preocupaciones distintas, pero conectadas por una misma sensibilidad contemporánea. La exposición no se limita a presentar una selección de piezas individuales; propone una conversación entre procesos.
En Ronald García, la materia se transforma desde una lógica cercana a la alquimia gastronómica y simbólica. En Mónica Torrebiarte, los objetos cotidianos se cargan de memoria y adquieren una nueva presencia estética. En Jorge Chavarría, la fotografía histórica se reactiva como lenguaje crítico. En Atahualpa García, el dibujo construye territorios espirituales donde la línea funciona como respiración visual.
La muestra permite pensar el arte contemporáneo guatemalteco desde una perspectiva amplia: no como una sola tendencia, sino como un campo donde conviven investigación técnica, memoria cultural, experimentación material y búsqueda de identidad.
Un nuevo punto de encuentro para el arte guatemalteco
Con esta primera exposición, Atria Gallery inicia una trayectoria que busca posicionarse como referente para el arte contemporáneo en Guatemala. Su apertura ocurre en un momento en el que la escena local necesita más espacios de exhibición, mediación y circulación, especialmente para conectar la producción artística con públicos más amplios y con nuevas dinámicas de coleccionismo.
La galería recibirá visitantes únicamente con cita previa, una modalidad que permite recorridos más personalizados y una aproximación más pausada a las obras. Esta decisión también refuerza la idea de acompañamiento, lectura y diálogo, elementos esenciales para una experiencia artística más profunda.
Atria Gallery se ubica en el interior del Hotel Barceló Guatemala City, 7.ª avenida 15-45, zona 9, local 8. Para información y citas, el contacto habilitado es el teléfono +502 4581 8316.
Con Horizonte y Latido, la galería abre sus puertas con una propuesta que combina rigor curatorial, diversidad técnica y una mirada hacia el futuro del arte contemporáneo guatemalteco. Una exposición inaugural que no solo presenta obras, sino que propone una conversación sobre cómo se construyen memoria, identidad y sensibilidad desde la creación visual.



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